Cuando vendes un piso, el número que ves en el anuncio y el que termina en tu cuenta son dos cosas distintas. Entre medias hay comisiones, impuestos y gastos que conviene conocer antes de poner el cartel.
Lo que realmente se descuenta
Como vendedor asumes la comisión de la inmobiliaria, la plusvalía municipal, el IRPF por la ganancia patrimonial, el certificado de eficiencia energética y, si tienes hipoteca, su cancelación. La notaría y el registro de la compraventa, en cambio, los paga el comprador.
El error más común
Mucha gente se olvida de las exenciones del IRPF. Si tienes 65 años o más y vendes tu vivienda habitual, la ganancia está exenta al 100%. Y si reinviertes en otra vivienda habitual, también. No tenerlo en cuenta hace que muchos crean que pagarán un impuesto que en realidad no les corresponde.
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